Editorial: PELIGROSOS NIVELES DE METALES PESADOS EN SANGRE

La Fundación Humanidad Ahora midió los niveles de mercurio en una persona no expuesta ocupacionalmente, de lugar de vivienda y trabajo en la bahía de Cartagena, y esos altos niveles en sangre, más la evidencia de contaminación ambiental de otros estudios, obligaron a desarrollar una investigación poblacional controlada.

Suelen utilizarse como sinónimos las expresiones metales pesados y tóxico cuando en realidad sólo algunos llegan a ser dañinos. Pero en Colombia casi todos los metales pesados que pueden ser peligrosos, los son: mercurio, plomo, cadmio, entre otros. De acuerdo a los estudios que se analizan en esta edición, el mercurio, el plomo y el cadmio amenazan  seriamente a la población colombiana por la amplia contaminación de aguas, tierras y bioacumulación en animales, plantas y los propios seres humanos, a causa de las actividades del hombre —el humanus—, que hoy más que nunca es deudor del humus de donde surgió, tal como se propone en un ensayo de este número.

Lo ecológico se llevó por décadas sólo a través de animaciones como «el dolor de la tierra», sin mucha decisión tras esas expresiones respetables. Hubo esfuerzos útiles, como el  Protocolo de Montreal que redujo la emisión de gases dañinos a la capa de ozono y que, sin proponérselo, también redujo gases que hubieran acelerado aún más el actual calentamiento global. Pero, hasta ahora no se vislumbran auténticas soluciones al daño progresivo del hábitat del hombre y otros millones de seres vivientes, porque tal vez a lo que estamos abocados es a un profundo cambio —y eso se sufre— en la forma de vivir.

La primera parte de la investigación original que se publica en esta entrega muestra cómo la población colombiana acumula en sus cuerpos progresivas cantidades de metales pesados, con las graves repercusiones en la salud que implica intoxicarse con tres de las diez sustancias más peligrosas para la Organización Mundial de la Salud (OMS) —mercurio, plomo y cadmio—, situación que nos comenta en entrevista el subdirector de la Corporación Regional Autónoma del Cesar (Corpocesar), institución que acaba de rescatar al rio Cesar, uno de los más importantes de Colombia.

La Fundación Humanidad Ahora midió los niveles de mercurio en una persona no expuesta ocupacionalmente, de lugar de vivienda y trabajo en la bahía de Cartagena, y los altos niveles obtenidos en sangre nos motivaron a realizar un estudio controlado que ya está en desarrollo. De acuerdo a la OMS, la principal fuente de absorción de mercurio, en personas sin riesgo ocupacional, es el pescado.

La desolación de los paisajes que dependen de los picos más altos de Colombia —Sierra Nevada de Santa Marta—, fuente de más de 30 ríos principales, es retratada en la crónica de Carlos Cataño Iguarán; y el asesor de la OMS, experto en salud pública, Julio Moreno, en su columna llama la  atención sobre esta ominosa relación actual entre clima y salud.

Esta edición octubre-diciembre de 2015 pone de presente varios de los más temibles riesgos actuales y venideros por el abuso del hombre sobre el medio que el hombre mismo necesita para subsistir. El llamado es para actuar de inmediato, además porque aún no se ha dicho todo, ni se ha hecho todo lo que se podría hacer, o como lo expresara Emerson:

Esta época, como todas, puede ser buena sí sabemos qué hacer con ella

y en ese propósito debe alentarnos —no agobiarnos— la reciente declaración de Naciones Unidas, que alerta:

Cada año, muere más gente a causa del agua no apta para el consumo que a causa de todo tipo de violencia, incluidas las guerras, y el mayor impacto se da en los niños menores de cinco años.

Hemos propiciado las condiciones que han acelerado el conteo final del humanus sobre el humus, pero es posible volver a desacelerar esa cuenta fatal. 

EDITORIAL 4. Octubre de 2015
HERNÁN URBINA JOIRO
Director