Opinión: EL SUFRIMIENTO HUMANO. COMPAÑERO INSEPARABLE

Julio Moreno González es médico asesor de la Organización Mundial de la Salud. Presidente de Honor de la Sociedad “Nicolás Monardes” de médicos escritores y artistas de Sevilla.

Aquel que teme sufrir ya está sufriendo el temor. Proverbio chino


Revista Humanidad Ahora, número 5, 2016.

Desde todas las instancias literarias ya sean diccionarios, tertulias o expresiones personales. El sufrimiento se ha considerado como el padecimiento, la pena o el dolor que experimenta un ser vivo. Se trata de una sensación, consciente o inconsciente, que aparece reflejada en padecimiento, agotamiento o infelicidad.  Y se produce  una serie de emociones como la frustración o la ansiedad, incluso hasta la pérdida de conciencia y muchas veces está asociado al dolor psicológico ya que el dolor surge en la mente y no tanto en la realidad en si misma pues entran en liza los miedos, los deseos y las exigencias de cada ser vivo y así, más que evitarlo, deberíamos comprenderlo, aunque sin duda sea difícil superar la indefensión ante las desgracias y entender el problema ya que el dolor nos bloquea y debilita.

Consideramos, por la experiencia vital que vamos llevando a nuestras espaldas, es más que probable que el ser humano sea la única especie capaz de causar sufrimiento innecesario a los demás y a sí mismo. Estamos acostumbrados a lo largo de nuestra existencia de competitividad, a atacar al otro y despreciarle como si eso fuese normal e incluso creyendo que es nuestra obligación y así causamos sufrimiento con nuestras palabras y actos, en lugar de aceptar las diferencias. Pero el sufrimiento no se concentra en  la pura definición de la provocación de dolor, existen diferentes tipos y causas de sufrimiento que son necesarios destacar para poder comprender e intervenir en ellos cuando nos sea posible.

Así tenemos el sufrimiento corporal, con la experiencia de la enfermedad, del desgaste físico, de la muerte. El sufrimiento moral del alma, más desgarrador que el físico, causado por la ingratitud, el abandono, la traición, la marginación, el desprecio y aún más por las propias culpas. El sufrimiento psicológico que a menudo es el corolario del dolor físico y del dolor moral y que se manifiesta bajo forma de tristeza, desilusión, pesimismo, desánimo, depresión. Y adicionalmente hay que considerar como causas del sufrimiento consciente emocional: El temor, la frustración, la sumisión y una última causa tiene que ver con el "No querer"-"No poder"-"Hacer". “Allí donde no se acierta a integrar una determinada situación dentro de un contexto de sentido, allí comienza el sufrimiento”. Cabe aclarar que estas causas del sufrimiento consciente pueden generar gran placer inconsciente.

A veces, incluso estas distintas formas y causas de sufrimiento se sobreponen una a otra hasta transformarse en verdaderos flagelos sociales, como en el caso de las calamidades naturales, las epidemias, las catástrofes, el hambre y la guerra. Frente a estos dramas, la razón humana no puede dejar de preguntarse: ¿Por qué existe el sufrimiento?, pero a pesar de los esfuerzos, la razón por sí sola nunca ha logrado ni logra aún encontrar una respuesta satisfactoria, sino que como mucho consigue formular hipótesis y explicaciones insatisfactorias y frágiles. Razonar causa-sufrimiento, pudiendo llegar a causar-dolor, si la situación ha obligado a la mente a someter al cerebro a cambios que provoquen que las neuronas modifiquen sus esquemas sinápticos o establecer nuevas conexiones, por lo que entonces puede existir un cambio biológico que permitirá al individuo resolver la situación y poner medios que le permitan adaptarse, para evitar sufrir. Cuando la reconstrucción es emocional significa que ha habido una ruptura de algún esquema sináptico por confrontación directa entre lo esperado y lo obtenido, por lo que se requiere en ambos casos de un aporte energético extra, de continuar así, el cuerpo puede ver comprometida la integridad vital, por lo que se notifica con sensación de dolor.

La sensación de dolor nos puede indicar que se necesiten de otros factores tales como el uso de la razón, el uso de instrumentos o sencillamente estar en reposo y esperar a que el propio organismo responda favorablemente. Si hay opción de evitarlo, el individuo evitará el dolor por pura ley natural, pero no tiene porqué evitar el sufrimiento. Cabe decir que los niños son más tolerantes al desgaste psíquico, cuentan con un número mayor de conexiones sinápticas que les permiten razonar de forma más “flexible”.

Desde que tuvo conocimiento de existencia, el ser humano ha buscado las causas del sufrimiento a veces a través de la concepción ideo-religiosa o espiritual. En el budismo, la razón del sufrimiento es una mera cuestión mental, según palabras del propio Buda, escritas en el texto budista Dhammapada, dice: "El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional", de igual forma, "Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey."

Para Renny Yagosesky, orientador de la conducta y escritor, el sufrimiento visto en el contexto actual tiene su base en la persistencia de la idea materialista-egoísta y en la incapacidad de las personas para contrarrestar el bombardeo de estímulos nocivos o triviales del medio circundante. La idea de que lo material nos dará bienestar duradero y nos protegerá contra los cambios internos y externos es probadamente caduca, aunque paradójicamente sobrevalorada, pese a que lo material es transitorio y en contra de nuestros apegos, los objetos del mundo se van, se degradan, se dañan o mueren.

El hombre en su búsqueda de la verdad, de la felicidad y del sentido de la vida, se pregunta en ocasiones: ¿Quién soy?, ¿De dónde venimos?, ¿A dónde vamos?, ¿Para qué estamos aquí? y son precisamente esas realidades las que a veces se ven amenazadas o desechas por la experiencia del sufrimiento, lo cual es intrínseco a la propia vida humana. Y surgen esas tendencias espirituales de las que hablábamos líneas arriba, en  la búsqueda de  respuestas a dudas que nos replantean las preguntas. Hace 2500 años el Buda, al observar que por ser cuerpos y mentes que se sienten perecederos todos sufrimos porque nos duele nacer, enfermarnos, envejecer y morir, se preguntó: “¿porque el ser humano desea vivir?”. En su búsqueda de una liberación del sufrimiento para la humanidad, el Buda descubrió cuál era el error perceptivo e ideológico fundamental que motiva el modo de pensar, de sentir y de actuar del ser humano, que desde un tiempo inmemorial resulta indefectiblemente en daño y padecimiento para sí mismo y los demás

A estos sufrimientos de causa corporal le debemos agregar una lista interminable, porque las condiciones humanas muchas veces son intolerables, o porque vivimos luchando por conseguir nuestros objetivos egocéntricos y la realidad no satisface nuestro deseos. La equivocación básica es ver y creer que la realidad es "material", personas y objetos separados entre sí. Todo lo que llamamos "existente" lo vemos así. Creemos también que lo que separa las cosas es espacio vacío, "diferente" de lo material y que "lo espiritual" no es espacio ni materia, sino un "tercer factor", un poder externo y superior, en el que tenemos que creer ciegamente pues es imposible de conocer directamente. Esta visión nos motiva el miedo a morir, a las pérdidas y a la soledad, es la raíz de la tristeza y la insatisfacción, nos hace esclavos de cosas materiales, indiferentes a todo lo que no es "yo" o "mío", indolentes al sufrimiento ajeno y somos éticos por temor al castigo divino. El sufrimiento se convierte en una oportunidad de aprendizaje, como expreso Gerardo Schmedlig, “Aquello que no eres capaz de aceptar es la única causa de tu sufrimiento”, y así: “Lo peor que le puede pasar a un ser humano es observar el sufrimiento de un ser querido”. El sufrimiento es una experiencia personal. El de causa concreta o física, o el de causa mental-emocional, es sufrimiento si es una experiencia mental y sentida, pues sin mente que perciba, no se sufre.

Si creemos que somos exclusivamente seres separados y nos centramos en existir y desear siempre lo mejor para nosotros y sin cambios, el sufrimiento se presentará siempre en nuestras vidas, porque todo cambia y nada permanece. Inevitablemente sufriremos enfermedad, envejecimiento y muerte.  Aunque logremos algunos objetivos deseados (amor, bienes, éxito, hijos), no es posible retenerlos, son perecederos. Además también cambian nuestros sentimientos por las "adquisiciones": “muchas hoy las queremos, mañana no”. Sumado a esta "realidad inevitable" al creernos totalmente seres separados cada uno de nosotros se identifica con ser el sujeto central, en forma egoísta nos importa sólo "lo mío y los míos". Miramos todo lo demás localizándolo afuera, seguimos los dictados de nuestros deseos egocéntricos y separados de los otros seres que también sienten, del entorno, de la naturaleza; somos indolentes al padecer ajeno y realizamos acciones que son equivocadas, hacen daño y resultan siempre en sufrimiento para nosotros y/o los demás. 

El profesor Salvatore Natoli expreso que, sin entender, percibir y vivir desde una visión de pertenencia a una totalidad indivisa: Toda la lógica de la atención como el tema de hacerse cargo de los demás, de luchar contra la pobreza, de liberar a la humanidad de las dimensiones más tremendas del dolor (…), el tema cristiano de la redención como tal es interesante y también uno que no cree debe tenerlo en consideración, pues ayuda a encontrar una respuesta a preguntas que todos nos planteamos: “La atrocidad del mal” – que es un tema que atraviesa todas las religiones –, ¿puede ser tolerada o es algo de lo que hay que hacerse cargo?. Y también, ¿el mal es un mal inducido por la maldad de los hombres o es un mal natural?  Son todas preguntas que apelan a una redención y a una salvación y sobre las que el diálogo (entre creyentes y no creyentes) es necesario, no hay salida para el sufrimiento humano. “Por tanto, el encuentro entre la razón y la fe hace posible llegar a comprender en cierta medida el sentido del sufrimiento; no es una fatalidad, no es un castigo”.

Es verdad que hay toda una serie de acontecimientos naturales “negativos” que no dependen de la libertad humana: (terremotos, inundaciones, enfermedades, muertes repentinas), pero hay que admitir que en muchos casos, estos eventos negativos son favorecidos o causados por la irresponsabilidad de los hombres, los cuales, en lugar de tutelar y respetar la naturaleza, la destruyen culpablemente. Desde nuestra perspectiva como profesionales dedicados a paliar el dolor y el sufrimiento, deseo finalizar este breve recorrido a través de filósofos del pensamiento, con una reflexión de compromiso social que muchos compartimos: “Los médicos y en general, los profesionales de la salud, tienen la obligación moral de ampliar su visión del enfermo y emplear todos los medios disponibles para el alivio, teniendo en cuenta para ello a la persona en todas sus dimensiones. Enfermedad y Sufrimiento son fenómenos que escrutados a fondo, plantean siempre interrogantes que van más allá de la misma medicina para tocar la esencia de la condición humana en el mundo.”

Fuentes Consultadas.

Eduardo Punset.  El viaje a la Felicidad. Las nuevas claves científicas. E.D. Destino. Octava Edición: 02/2006 ISBN 84-233-3777-4. Dep. Legal: B.5.199-2006

Molina López J.A. Dignidad Humana en el transcurso de la vida. Una reflexión desde la Bioética. Rev. Bioética. Vol. 8. No 1, pág. 4-9. Abril 2008

Rodríguez Guerrero A. Dolor y sufrimiento humano un desafío a Dios y un desafío al hombre. Rev. Ars Médica. Vol. 3, Nro. 3. 2002

De Fonnega de Jaramillo I. El Médico ante el sufrimiento del paciente que enfrenta la muerte. Rev. Ars Médica. Vol. 3. Nro 3. 2002

Lucero, Ignacio T., El dolor y el sufrimiento humano, en García, José Juan (director): Enciclopedia de Bioética, http://enciclopediadebioetica.com/index.php/todas-las-voces/168-el-dolor-y-el-sufrimiento-humano">URL:http://enciclopediadebioetica.com/index.php/todas-las-voces/168-el-dolor-y-el-sufrimiento-humano

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