Foto UNICEF

OBSERVATORIO: Lejos de forjar mejores hombres, el trabajo infantil deshumaniza desde temprano

Caen en oídos sordos las angustias de UNICEF: 246 millones de niños y niñas son víctimas del trabajo infantil. Cerca de un 70% (171 millones) de ellos trabajan en condiciones peligrosas, que incluyen la minería, labores agrícolas con productos sometidos a químicos y pesticidas o el manejo de maquinaria peligrosa[1].

El trabajo infantil lo perpetúa una cultura dominante, principalmente económica, desentendida de las auténticas realidades de los hombres, de sus idealismos, aunque utiliza las palabras humano o humanidad, como ocurre en Suramérica, para justificar posturas extremas. El trabajo infantil estimula un vacío embuchado por el consumismo, forja un futuro a lomo de un progreso insensible, sin sentir el sufrimiento de nadie; condiciona una humanidad de hombres inconscientes, aunque se les vea caminar y hablar; muchos muriendo desde que murieron sus auténticas aspiraciones desde niños y desde que remolcan sufrimientos que pudieron evitarse, que no vivifican ni fortalecen por sí mismos.


[1] Unicef. El trabajo infantil. 2018. https://www.unicef.es/noticia/el-trabajo-infantil

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