(Nietzsche. Foto de Gustav-Adolf Schultze, 1897)

OBSERVATORIO: La exterminación de todo culto no asegura la total y definitiva tolerancia y diversidad que se anhela, ni necesariamente nos legará una mejor humanidad.

Por más que insistiera Nietzsche, con el surgimiento de cualquier ciencia no morirá la naturaleza idealista o espiritual del hombre[1], ni parece obligatorio que ello deba ocurrir para que la civilización avance desde el individuo responsable y consciente. La exterminación de todo culto no asegura la total y definitiva tolerancia y diversidad que se anhela, ni necesariamente nos legará una mejor humanidad. El establecimiento, por caso, de una agnosticracia mundial, en donde los creyentes de algún tipo de credo sean tiranizados como lo fueron los ateos y los herejes en el Medioevo, más que un retroceso, sería otra muy ilustrada estupidez.

[1]Nietzsche, Friedrich. La Gaya Ciencia. Madrid. EDAF. 2002. 

 

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